jueves, 12 de abril de 2012

El Siete, la virgen


Hasta ahora, los números que hemos ido conociendo han sido “posibles”. El Siete nos lleva a territorio imposible, aunque real.

En griego antiguo, no había un conjunto de signos para representar a los números, sino que las letras eran también cifras. De modo que una palabra podía leerse así: “Atenea” o así: "77". Establecer relaciones entre palabra y número era mucho más fácil, casi automático.

El número Siete se asocia, precisamente, a Atenea. Esta diosa nació el día que a su padre Zeus le dio tal dolor de cabeza (después de haberse tragado a su mujer, Metis) que el herrero tuvo que darle un hachazo en el cráneo. De la brecha salió, adulta y vestida para la guerra, Palas Atenea Partenos.

Atenea es una diosa especial, por haber nacido ya completa. No se casó, y siguió siendo virgen toda su vida, de ahí que fuese llamada “Palas”  y “Partenos”, que quieren decir “doncella” y “virgen”. El nombre de Atenea, también escrito Atene y Atana, podría provenir de a-thanos, “sin muerte”: eterna.

¿Por qué el Siete es un número “imposible”? Se puede, con lápiz, regla y compás, dibujar un polígono regular de tres, cuatro, cinco o seis lados. Nos costará más o menos, pero se puede. Sin embargo, no hay forma de dibujar un heptágono exacto. Igualmente, veremos que no hay manera de  “apresar” el concepto del Siete: es escurridizo, está en el mundo pero no se deja ver directamente.


Hay siete colores en el arco iris. Hay siete días en la semana, que corresponden con siete cuerpos celestes: Lunes (Luna), Martes (Marte), Miércoles (Mercurio), Jueves (Júpiter), Viernes (Venus), Sábado (Saturno) y Domingo (Sol). Hay siete estructuras cristalinas, siete y no más. Hay siete notas en la escala musical. Hay Siete chakras o centros energéticos principales.

Busca el Siete. En la naturaleza es poco probable encontrarlo directamente; aun así, búscalo. Para muchas personas, es un número de la suerte, y hay muchos nombres de libros, películas, etc, que lo contienen.


El Siete es esencial, y a la vez abstracto. Miremos una estrella heptagonal, y notaremos que nuestra mirada no puede quedarse quieta, es como si estuviese buscando una lógica que se le escapa. Como el arco iris, que no puede ser alcanzado y atravesado, ya que siempre queda un poquito más allá.


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