domingo, 31 de diciembre de 2023

Plantas chinas: la Tierra de la Tierra




Esta planta es muy conocida: el ginseng chino, o Ren Shen. Corresponde a "la Tierra de la Tierra". 

La Tierra no siempre formó parte de la rueda de los demás elementos, sino que se situaba en el Centro, sustentando a los demás. Sin la Tierra, no puede haber nada más: no habrá un lugar de donde crezca la Madera para alimentar al Fuego, el Metal no tendrá donde concentrarse, el Agua se desparramará en todas direcciones, sin un tope que la contenga.

Hay algo real, sólido y digno de confianza en la Tierra.

La Tierra es un agente de transformación más lento que el Fuego y que el Agua, pero muy efectivo a largo plazo. Es capaz de reciclar, de darle uso, a casi cualquier cosa. De hecho, la intimidad que supone la función digestiva, la incorporación a nuestro organismo de algo que estaba fuera de él, es una forma de alquimia delicada y precisa. "De lo que se come, se cría." 

O, según el Yijing 27, "la Nutrición", hay que prestar atención a aquello con lo que nos nutrimos, aquello que pasa por las comisuras de nuestra boca. Y no se refiere solamente al alimento físico, sino a qué parte de nuestra naturaleza estamos potenciando con todo aquello que introducimos en nuestro ser.

Hay una nutrición que nos hace recordar quienes somos, y otra que nos aleja de nuestra naturaleza. El ginseng es capaz de nutrir el Yuan Qi, conectado con nuestra idea primera de lo que íbamos a ser. Nos alimenta de Qi: Pulmón, Bazo y Riñón. Es una raíz que se va redondeando, haciéndose cada vez más larga y ancha a lo largo de los años, recabando más y más nutrientes. 

Hace poco, oí a un geómetra muy conocido, Robert Lawlor, explicar cómo veían la nutrición los aborígenes de Australia. Para ellos, desde el momento en que alguien encarnaba y nacía, eso era la prueba irrefutable de que los ancestros ya habían dejado en el mundo, de antemano y por adelantado, toda la comida que ese ser iba a precisar. Esa persona iba a necesitar moverse: no quería decir que todo el alimento estuviese allí mismo. Pero sin duda la comida estaría, en los lugares adecuados, en el tiempo preciso.

Es así: hay algo real, sólido y digno de confianza en la Tierra que nos ve nacer.

La Tierra es el Cinco, en tanto que transformación; y el Diez, por su completitud.



sábado, 2 de diciembre de 2023

Plantas chinas: el Metal del Metal

 



 El "Metal del Metal" es Wu Wei Zi, el fruto de la Schisandra chinensis. 

Hasta ahora, he dibujado cuatro plantas. El "Agua del Agua", el invierno, es la raíz de Rehmannia. La "Madera de la Madera", la primavera, es la ramita de canela. El "Fuego del Fuego", en el verano, es la flor del helenio. En el otoño, viene el fruto rojo de la Schisandra, el "Metal del Metal".

Corresponde al momento de guardar lo que luego hará falta, para pasar el invierno. La luz empieza a menguar y hay que reservar fuerzas, descartar lo innecesario y guardar lo jugoso, lo nutritivo. El sabor ácido de la Schisandra hace precisamente esa función: astringe los líquidos orgánicos, los lleva hacia adentro, ayudando a contrarrestar la sequedad propia de la estación otoñal.

En algún momento hay que dejar de crecer, expandirse y florecer, para empezar a recoger y guardar. El otoño es ese momento. 

Hay que recordar que, para los chinos, el otoño empieza a principios de agosto: la luz comienza a acortarse visiblemente, se resta cada vez más importancia a las hojas mientras que los últimos frutos engordan, empieza a haber algún día menos caluroso... son evidencias pequeñas de que el Yang va de bajada. 

La Schisandra ayuda al Pulmón a no secarse en exceso, ¡a guardar un poco de surfactante para funcionar bien! Ayuda al Riñón a guardar su esencia, el Jing, esa sustancia que nos recuerda quiénes somos. Encima, calma el Shen de Corazón.

El Metal nos hace claros y nos ayuda a decidir: esto sí, esto no.

El Metal es el Cuatro y el Nueve.


lunes, 27 de noviembre de 2023

Plantas chinas: la Madera de la Madera

 



En otras entradas de este blog, se habla de las plantas que corresponden al "Agua del Agua" (la raíz de la Rehmannia glutinosa), y al "Fuego del Fuego" (la flor del helenio), tal como las describió Tao Hong-Jing. En esta entrada, sigo dibujando otra planta más, relacionada con otro Elemento distinto: la Madera, que también se relaciona con el Viento.

"La Madera de la Madera", es Gui Zhi, la ramita de canela (o Ramulus Cinnamomi). Si la Rehmannia era una raíz, la canela es una rama. 

Di Huang, la Rehmannia, es el principio, la semilla. Es el invierno. Es el Uno y el Seis. 

Gui Zhi es otro principio, un poco posterior: el brote, el tallo, la rama. Es la primavera. Es el Tres y el Ocho.

La Madera, pues, es Tres y Ocho... me gusta representarlos con una imagen plana (el triángulo) y otra tridimensional (el octaedro, porqu23 es 8). 

La Madera y el Viento se agitan a la vez, como las hojas en las ramas de los árboles cuando sopla la brisa. Ambos aparecen con fuerza en primavera.

Su manera de crecer, de expandirse, también se me antoja parecida. Los vegetales son insistentes en su crecimiento, no hay más que ver una acera partida en trozos por las raíces de un pino. El viento, aunque no lo veamos, agita a la materia que sí se ve, y acaba modelando formas en los árboles y las rocas.

El Elemento Madera se mueve y crece de esa forma. No siempre es espectacular, pero con frecuencia se vuelve exuberante y, a veces, imparable: con una clara tendencia a abrirse paso, a aprovechar la mínima grieta. Como el Viento, que también se cuela por cualquier rincón.

La Madera es el brote que se expande, que se atreve a soñar con una vida más arriba, más allá de la oscuridad y el cobijo de la tierra. Tiene que ver con el Hun, la parte del alma humana que vuela, imagina, proyecta y se lanza hacia adelante. También se relaciona con el Hígado que, en el cuerpo, sería "el General de los ejércitos".

La ramita de canela, en medicina china, precisamente asiste a la energía defensiva, la que circula por la capa externa del organismo, debajo de la piel. Esa energía, el wei qi, nos protege, diciendo "yo llego hasta aquí; de aquí hacia adentro, no pases, porque estoy yo". El Viento quedará fuera, porque Gui Zhi calentará suavemente ese grosor de piel y músculo que es nuestra capa superficial.

La Madera nos hace imaginar y crecer.

La Madera es el Tres y el Ocho.

martes, 14 de noviembre de 2023

Plantas chinas: el Fuego del Fuego

 


Otra planta china, "el Fuego del Fuego", es Xuan Fu HuaHua quiere decir "flor." Si la Rehmannia era la raíz, el Agua del Agua, la Inula o helenio es la flor, el Fuego del Fuego.

Las flores no siempre salen. Salen si llega la plenitud: si existe esperanza de poder polinizarse, de poder relacionarse con otras flores, de manera que luego se puedan generar nuevos frutos, con semillas nuevas dentro. Si el año es escaso y no hay demasiada agua, o si el suelo es pobre en vida orgánica diminuta... quizá no salgan flores, o salgan menos.

La flor es, para la planta, un "extra". Puede estar, o puede no estar. Esa planta seguirá viva, toda su existencia, aunque no saque ni una flor. Simplemente, no vendrán las abejas.

Pero para la especie de esa planta, si cada plantita accede a crear ese "extra", y a recombinar su información con las demás plantitas... eso abre posibilidades. Es una puerta al cambio.

El Elemento Fuego es el transformador más veloz. El Viento puede romper, el Agua puede disolver, la Tierra puede desintegrar, el Metal puede separar. Pero el Fuego arde. 

Aquí se podría hablar, largo y tendido, de la díada Agua-Fuego, y de sus interrelaciones, que son muchas y muy paradójicas. Solo decir que en el Yijing, no es el Fuego quien da más miedo, sino el Agua. El Fuego se relaciona con la adherencia, con la volición, con la luz y el brillo. En especial, con la conexión hacia arriba, porque sus llamas suben; al contrario que el Agua, que siempre se arrellana en lo bajo. Fuego y Agua son contrarios... solo en apariencia.

Entonces, ¿qué hace la Inula, arreglarnos el Corazón? Pues, curiosamente, no. O no de forma directa. Xuan Fu Hua actúa en Pulmón, en Estómago. Calienta y derrite lo estancado: la tos con mocos claros del respiratorio, las regurgitaciones del digestivo. 

¿Aclara las inmediaciones del Corazón, de modo que éste pueda brillar, según su inclinación y su naturaleza? ¿De modo que la Sangre salga de él con toda la información necesaria, lista para regenerar el organismo y hacer los cambios que hagan falta, latido a latido?

El Fuego nos ilumina y activa.

El Fuego es el Dos y el Siete.

jueves, 2 de noviembre de 2023

Las herramientas del geómetra, aspectos prácticos

Espero que más y más personas se animen a dibujar. 

En realidad, no hace falta que lo espere. Porque cada vez conozco a más personas que cogen su compás, su regla y su lápiz, y se arremangan. 

Les salen hexágonos, triángulos, cuadrados, octógonos, dodecágonos. Después, les salen pentágonos y decágonos. Luego les salen heptágonos, eneágonos, endecágonos, aunque no salgan exactos. Y de ahí a las diez mil criaturas del Daodejing, es solo echarle un poco de tiempo y de ganas.

Aquí, una flor pentagonal que se le ocurrió investigar a mi hija:

Así las cosas, y para que se anime todavía más gente, ahí van algunos aspectos prácticos:

-cuando cojas el compás, usa un papel grande. Así te cabrán las circunferencias enteras. En los tutoriales de dibujo técnico, a veces se marcan solo pequeños arcos para encontrar mediatrices o bisectrices (partiendo por la mitad ángulos o líneas). Es mejor si se dibuja toda la circunferencia. De lo contrario, estamos perdiendo información.

-procura no borrar; al principio, no es necesario. Creo que las tres herramientas del geómetra no incluyen la goma de borrar por una buena razón. Te liarás con las líneas: es precisamente lo que tienes que hacer, porque así empezarás a distinguirlas más y más. Esto se contradice con lo siguiente que voy a escribir. 

-si no tienes compás y vas a hacerte con uno, compra uno que tenga el adaptador para usar bolígrafos o rotuladores. Te ahorrará trabajo más adelante, cuando quieras resaltar más unas líneas que otras. Cuando ya distingas las líneas, empezarás a querer usar la goma de borrar por una buena razón. Repasar con rotulador y borrar lo demás es una opción, sobre todo si planeas colorear.


-si quieres centrar tu dibujo: para buscar el centro de un papel rectangular, no hace falta andar midiendo. Coge una regla larga y dibuja las dos diagonales. Donde se crucen tienes el centro del papel.



-dibujar con lápiz, regla y compás hará que comprendas la forma. Pero colorearla (sea con lápiz, lápiz acuarelable, rotulador, témpera, pastel...) te empuja a integrarla más, porque te confronta con decisiones: ¿qué formas hay dentro de la forma que tienes delante? ¿Hasta dónde pintas? ¿Qué partes combinas, y qué partes separas? ¿Repasas las líneas en negro, en otros colores, y con qué grosor? Son decisiones que se toman a la vez que se comprende el dibujo. 

-a veces el dibujo se comprende mejor a sí mismo de lo que puedas tú saber, y te empuja a pintarlo de formas sorprendentes, o con colores que no pensabas que fueran a conjuntar. Incluso se introducen imprecisiones que luego cobran sentido. La geometría, en mi experiencia, casi se pinta sola. Déjate sorprender. Al final todo encaja.

viernes, 27 de octubre de 2023

Plantas chinas: el Agua del Agua

En China se usan muchas plantas como materia médica. 

Cinco de esas plantas salían en un libro que se perdió, el Tang Ye Jing. Por suerte, un herbalista posterior, Tao Hong-Jing, recogió partes de ese libro en sus escritos. Así aprendimos algo más sobre esas cinco plantas.

Se consideraban "el Agua del Agua", "la Madera de la Madera", "el Fuego del Fuego", "la Tierra de la Tierra" y "el Metal del Metal". Eso quiere decir que actúan como actúa ese Elemento, en el ámbito de ese mismo Elemento. 

Por ejemplo, la Rehmannia glutinosa (Di Huang) es "el Agua del Agua". Se emplea su raíz, bien sin tratar (Sheng Di Huang) o sometida a una preparación (Shu Di Huang). Actúa haciendo lo que hace el Agua: te calma, te refresca, te hidrata, te nutre. 

Y lo hace en los lugares propios del Elemento Agua que, en medicina china, son el Riñón y la Vejiga; los huesos; el cerebro y la médula; los oídos; la cabellera; los fluidos como el líquido céfalo-raquídeo, el líquido sinovial o el líquido seminal...

El Agua es la semilla de la que saldrá todo lo demás.

El Agua es el Uno y el Seis. 



La imagen que vi al dibujarla fueron corrientes, como ríos, dentro del océano.





jueves, 12 de octubre de 2023

En Instagram, encore

Estos son dibujos que aparecen en Instagram. Los publico también aquí, para quienes no tengan esa red social y sí quieran leer el blog.

Disculpad mi habilidad fotográfica, bastante justita... y que aún no he aprendido cómo hacer que se noten las líneas metalizadas o brillantes. 

Un Seis:



 

Rectángulos dinámicos:



Nudo celta, Cuatro, Ocho:



Un Tres, Dos:


Un Ocho:



Una espada con nudo celta:


Un Nueve:



El mismo Seis en dos fotos diferentes:


Un Cinco:



Un Cuatro, Ocho:


Una cardioide de circunferencias, un Seis:



Una cardioide de rectas, un Ocho:




Números chinos: el Cinco y el Diez

Dice Michael S. Schneider que el Cinco y el Diez son números de vida. No son números de estructura (como el Tres, el Cuatro, el Seis, el Ocho o el Doce), ni números de misterio (como el Siete o el Nueve o el Once). 

El Cinco y el Diez no embaldosan el plano, sino que se desplazan hacia la tercera dimensión, creando espirales que inundan el espacio.


En medicina china, el Cinco y el Diez corresponden al Elemento Tierra. Es un Elemento que no siempre estuvo al mismo nivel de los otros cuatro. Durante siglos, se consideró que estaba en el medio, sosteniendo a los demás, que eran periféricos.

De hecho, todos los otros Elementos remiten al Cinco, porque sus cifras asociadas están siempre separadas por un Cinco. El Agua es Uno y Seis, el Fuego es Dos y Siete, la Madera es Tres y Ocho, el Metal es Cuatro y Nueve. En todos ellos hay una diferencia de Cinco entre los dos números que los expresan.

El Cinco es central en la década, como es central en el cuadrado mágico de orden 3.

Geométricamente, si desea colocar los números del 1 al 9 en una cuadrícula de 3x3, de modo que cada columna, línea y diagonal sumen lo mismo (15), solo hay una forma de hacerlo: el Cinco debe estar en el medio. 

En occidente, se le ha llamado “cuadrado mágico de Saturno”. Resulta que el antiguo diagrama chino de Luo Shu y dicho cuadrado son equivalentes. Contando las bolitas (las blancas son impares y Yang, las negras son pares y Yin) y cotejándolas con el cuadrado 3x3, se ve cómo son lo mismo, si bien uno es el reflejo en el espejo del otro.

2

9

4

7

5

3

6

1

8







La Tierra, como el Cinco en esa posición central, ayuda a cruzar: a cruzar los días entre estación y estación; a cruzar entre fuera y dentro, digiriendo, como hacen el Estómago y el Bazo. Nos asiste para que sigamos centrados; para que nuestros tejidos, nuestra carne, se queden donde deben, expandiéndose hasta donde les toca, pero sin desparramarse.

La Tierra está en el Centro, al igual que el Jiao Medio en el cuerpo. Así, mediando, puede transportar y transformar. Eso es lo que la Tierra, el Bazo y el Estómago, saben hacer. 

Geométricamente, el pentágono y el decágono sí se pueden dibujar con un compás, una regla y un lápiz. Sin embargo, no es un proceso obvio, como el del triángulo, el cuadrado o el hexágono. El método para dibujar una figura de cinco lados, o una estrella de cinco puntas, fue un secreto durante muchos siglos.

El Cinco también está presente en la proporción áurea, una razón que aparece extensamente en la naturaleza.

Duplicar el número Cinco nos lleva al Diez. El Diez es un Uno llevado a sus últimas consecuencias. La Tierra es la manifestación última del Uno, de la Fuente. La Tierra es el único Elemento que, en principio, podría dominar al Agua. En realidad se trata más bien de una colaboración, porque caso de hundirse la Tierra, se vendrán abajo juntas, como el Bazo y el Riñón.

Hasta aquí estos apuntes que relacionan números y Elementos. Seguro que se pueden ampliar con otras muchas correspondencias. 


sábado, 16 de septiembre de 2023

En Instagram

El alma de los números es ahora, también, una cuenta de Instagram.

Allí cuelgo algunos dibujos, con sugerencias de uso. A la pregunta "¿para qué sirve?" se le añade una posible respuesta para esa forma, para ese número.

No es una respuesta única y exclusiva. Un mismo diseño sirve siempre para diferentes usos. Pero no sirve para todos los usos. 

Es decir, un Siete sirve para muchas cosas, pero no se puede utilizar para aquella circunstancia que requeriría un Doce. Para eso... hace falta un Doce.

Si aprendemos a usar el destornillador para desatornillar y las tenazas de doble palanca para cortar, nuestra vida será más fácil. Más fácil que pretender desatornillar con las tenazas y cortar con el destornillador; eso, seguro.

Es mejor servirse de los números y las formas para aquello que saben hacer bien. Lo contrario es nadar contra corriente: muy cansado.





sábado, 2 de septiembre de 2023

Números chinos y números occidentales

En la cultura occidental, los números almacenaban información, y carácter, cuando los usaban los pitagóricos. Eso es seguro. 

Después, con el correr de los siglos, y con el auge de la cantidad... la calidad de cada número se ha ido difuminando. Contamos mucho, pero entendemos poco de lo que cada número nos aporta.

Estudiando medicina china, llama la atención el uso de los números, que todavía están cargados de información más allá de la aritmética. Por ejemplo, muchas fórmulas de hierbas chinas usan múltiplos de Tres para medir las proporciones de materia médica. No es casualidad.

También es sorprendente cómo los chinos entendieron la naturaleza del número, y la expresaron, de la misma forma que la expresaron filósofos occidentales.

"Los números emergen del Uno, se establecen en el Tres, consiguen lo que tienen que hacer en el Cinco, se despliegan en el Siete y culminan en el Nueve." *

"Solemos decir que la totalidad del universo es manifiestamente completada y englobada por la Década, siendo su semilla la Mónada, ganando movimiento gracias a la Díada, y vida gracias a la Péntada." **

La primera cita es china, la segunda griega. La primera es de la escuela de Lingbao, s.V d.C., la segunda de Jámblico de Calcis, s. III d.C. Ambas están haciendo lo que en matemáticas se llama "Teoría de números": están viendo las características intrínsecas de cada realidad numérica, y sus interrelaciones.

Estas características son universales, por eso traspasan fronteras. Se pueden expresar geométricamente, y así se ha hecho durante siglos. Mirando obras de arte de épocas y lugares distintos, esta transversalidad queda patente.

Sirven para comprender la realidad. Lo que es, se pueda ver y tocar, o no. Y, como en el cuento de Cortázar, eso nos produce "una grandísima alegría".




*Citada por Isabelle Robinet aquí.

**Citada por Michael S. Schneider en A Beginner's Guide to Constructing the Universe.




jueves, 24 de agosto de 2023

La catedral de Milán

La catedral de Milán es impresionante. 

Su diseño original, que no se llevó a cabo, lo hizo Gabriele Stornaloco. Es el que hay dibujado aquí abajo. 

Se basa en el círculo, en el cuadrado, en el hexágono, y en el rectángulo dinámico raíz de Tres.

El diseño que finalmente se realizó es un poco más achatado.



martes, 22 de agosto de 2023

Números chinos: el Cuatro y el Nueve

El Cuatro es el número por excelencia de la materia: de lo que se puede recolectar, juntar y guardar en una caja. El Cuatro es exigente, en el sentido de que pide concreción: necesita que algo vaya pensando en encarnar, en materializar y, por tanto, que cuadre, que encaje. Algo quedará dentro, algo quedará fuera.


Tres puntos definen una superficie, la intersección de tres líneas, pero se necesita un cuarto punto para definir un volumen, incorporando así la profundidad, la tercera dimensión. El Cuatro, por tanto, implica nociones de volumen y sustancia, y da una impresión de firmeza y solidez, aunque también de cierta limitación.


Cuatro son las estaciones, Cuatro los puntos cardinales. Estamos todos así, en este mundo: recogidos entre la primavera, el verano, el otoño y el invierno; acogidos entre el este, el sur, el oeste y el norte. Son limitaciones útiles, que nos ubican en tiempo y espacio.


El Libro de los ritos relaciona al Cuatro y al Nueve con el otoño *, con el oeste, con el Elemento Metal, con el Pulmón y el Intestino Grueso.


El otoño * es el momento en que, después de la cosecha, uno deja ir lo que ya no necesita y se prepara para almacenar lo que sí es necesario: lo que le hará falta para pasar el invierno. El Metal tiene esta cualidad: en el Pulmón continuamente se incorporan y expulsan sustancias; en el Intestino Grueso se extraen los últimos minerales útiles para el organismo, y luego se suelta el resto. Las cualidades de restricción y desprendimiento del Cuatro se expresan de esta manera. El Cuatro sabe actuar como actúa un colador: guardando y desechando.


El Metal, como Elemento, participa de las cualidades de lo que comúnmente conocemos como metales: materiales que se pueden deshacer y remodelar tantas veces como sea necesario. Materiales duros, resistentes, resilientes, pero que se dejan fundir para reaparecer con una nueva forma, dado que no opondrán resistencia a cada nuevo molde. 


Si el Uno se relaciona con el "Cielo", "arriba" en una visión binaria, el Cuatro corresponde a la "Tierra", o "abajo". Círculo y cuadrado son, en cierta forma, opuestos, pero muy agradablemente reconciliables.



China se representa con el caracter : el cuadrado que representaría al mundo, con un trazo vertical que marca el centro. El país del centro del mundo. El país envuelto por los cuatro mares. 




Entonces, ¿qué ocurre con el Nueve? ¿Cómo se relacionan el Cuatro y el Nueve?


El Nueve es escurridizo. Es, según John Michell, un "número de misterio", como el Siete y el Once. ¿Por qué? Porque un eneágono no puede dibujarse con absoluta precisión usando las tres herramientas del geómetra. 


Hay pocas formas físicas, en la naturaleza, que muestren una estructura de nueve partes. Para verlas, suele hacer falta un microscopio. El centriolo en una célula está formado por nueve tubos. La cola de un espermatozoide está formada por nueve hilos. Un embarazo humano dura aproximadamente nueve meses solares. Parece que el Nueve está relacionado con procesos de generación de nuevas estructuras.


El Nueve es el punto en que algo está tan lleno, tan completo, que lo que sucederá a continuación será un nuevo comienzo, una vuelta al Uno. El Nueve es la última expresión de los números dentro de la década, a la vez que marca el retorno a la casilla de inicio, habiéndose acumulado todas las experiencias que eran necesarias hasta ese punto.


El Nueve se relaciona con una totalidad en la que ya nada falta, en la que todo el potencial ha sido empleado, y solo queda dar un giro, una vuelta de tuerca. 


Si contamos por decenas usando un sistema decimal, el Nueve es el último número, dado que el Diez es simplemente un Uno expandido. De hecho, todos los números se pueden reducir a a su raíz digital, que siempre es una cifra que va del 1 al 9. Por ejemplo, para el 18 sería 1+8=9. O para el 21, sería 2+1=3.


Si hacemos esto con los resultados de las tablas de multiplicar, como ya se vio, surgen una serie de relaciones gráficas entre el Cuatro y el Nueve.


Este cuadro muestra los resultados de las tablas de multiplicar:



1

2

3

4

5

6

7

8

9

2

4

6

8

10

12

14

16

18

3

6

9

12

15

18

21

24

27

4

8

12

16

20

24

28

32

36

5

10

15

20

25

30

35

40

45

6

12

18

24

30

36

42

48

54

7

14

21

28

35

42

49

56

63

8

16

24

32

40

48

56

64

72

9

18

27

36

45

54

63

72

81


Y este cuadro es el resultado de sacar la raíz digital de cada uno de los números del cuadro anterior:


1

2

3

4

5

6

7

8

9

2

4

6

8

1

3

5

7

9

3

6

9

3

6

9

3

6

9

4

8

3

7

2

6

1

5

9

5

1

6

2

7

3

8

4

9

6

3

9

6

3

9

6

3

9

7

5

3

1

8

6

4

2

9

8

7

6

5

4

3

2

1

9

9

9

9

9

9

9

9

9

9


Se puede ver cómo los Nueves forman estructuras en forma de Cuatro: cuadrados. 


Se han usado solamente las tablas de multiplicar del 1 al 9. Si seguimos con las tablas del 10, 11, 12, 13 y así hasta el infinito, los Nueves seguirán dibujando una cuadrícula, con cuatro Nueves más en el centro de cada celdilla.


Si en vez de tomar los 9 del segundo cuadro, tomamos los 1 y los 8, resulta que forman imágenes en espejo. Esto también sucede con los 2 y los 7, con los 3 y los 6, con los 4 y.los 5. Sucede con todos los pares de números que suman Nueve. En esta fotografía se representan los dibujos de cada número:



Y en ésta, cómo se combinan las cuatro parejas que suman Nueve:



De todo lo anterior, se puede ver cómo el Cuatro encuadra y el Nueve también; cada uno a su manera, recogen y dicen "hasta aquí".


* El otoño, en el calendario chino, empieza a principios de agosto (sí, agosto) y termina a principios de noviembre.